¿A qué molaría tener una armadura para protegerse de todo?

Cada uno tiene sus propios miedos, pero aunque se parezcan, son tan personales y tan diferentes que la única opción que nos dejan es enfrentarnos a ellos. Pero desgraciadamente hay miles de personas que son incapaces y se dejan atrapar por ellos. Tienen miedo a lo que no pueden controlar, miedo a los reveces de la vida, miedo a lo desconocido y al daño que este pueda hacerles; y también a lo conocido y al daño que ya les ha hecho… Miedo a no saber afrontar sus propios miedos. Miedos racionales. Miedos irracionales, que aún sabiendo que lo son les cuesta mucho reconocerlos, y aún más superarlos. Pero no hay nada más irracional, que tenerle miedo al miedo…

Por eso… – ¿Sabes qué hago yo cuando tengo miedo?

– ¡CORRO!… Corro para que no me pille.

Porque tengo miles de cosas preciosas por las que correr y huir del miedo, para que no me coja nunca jamás. A veces cuesta, pero cuando empiezas lo único que tienes que hacer es seguir, sin dudar. Porque quiero decir ‘esa soy yo’, y soy valiente. Porque logro quedarme desnuda, logro que mi alma me grite ‘quien soy’.  Porque soy más fuerte que el miedo, más fuerte que la vida misma y me lo demostraré a mi misma y al mundo, y a veces cuesta, pero cuando empiezo lo único que tengo que hacer es seguir, sin dudar, y entonces… sólo entonces me doy cuenta… DE QUE EL MIEDO NO ME PERTENECE. HA DESAPARECIDO.

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